Copernicus Sentinel-3C despegó con éxito el 15 de septiembre de 2026 desde el Puerto Espacial de Europa, en Kourou, Guayana Francesa, a bordo de un cohete Vega-C. El lanzamiento inicia una transición que debe preservar la continuidad de las observaciones ambientales de Copernicus, aunque el satélite todavía no ha entrado en servicio operativo.
Los equipos de control de vuelo adquirieron la señal de Sentinel-3C poco después del despegue. Como informó EUMETSAT, la adquisición confirmó la separación del satélite respecto a su lanzador y el despliegue de su panel solar. Son hitos iniciales necesarios, pero no equivalen todavía a la incorporación de Sentinel-3C a la flota operativa Sentinel-3.
La sustitución de Sentinel-3A llegará después de la puesta en servicio
Durante los próximos meses, Sentinel-3C deberá maniobrarse hasta la configuración prevista junto a Sentinel-3A y Sentinel-3B. Una vez completada la puesta en servicio, está previsto que asuma el papel que desempeña Sentinel-3A.
La distinción es importante: el lanzamiento no produce un relevo inmediato. Sentinel-3C permanece ahora en la fase comprendida entre el despegue y su función operativa prevista, a la espera de que concluyan las maniobras y las comprobaciones de puesta en servicio. Hasta entonces, Sentinel-3A no queda sustituido por el nuevo satélite.
Qué observaciones debe mantener Sentinel-3C
Los instrumentos de Sentinel-3C están destinados a realizar mediciones ambientales con aplicaciones en distintos servicios de Copernicus. La misión observa la elevación del nivel del mar y la extensión del hielo marino, además de medir las temperaturas sobre tierra y océano.
Sus observaciones también pueden ayudar a identificar olas de calor y a evaluar la intensidad de los incendios de vegetación. Los datos de Sentinel-3 alimentan los servicios marino, atmosférico, terrestre, climático y de emergencias de Copernicus, que utilizan esas mediciones para seguir la evolución de océanos, superficies terrestres, hielo y atmósfera.
El objetivo es conservar una serie de observaciones
El valor de Sentinel-3C no está únicamente en sumar otra nave espacial a la flota. EUMETSAT señala que sus datos están destinados a mantener las observaciones del océano, la tierra, el hielo y la atmósfera hasta la década de 2030. La misión se integra así en un registro de seguimiento de larga duración del que dependen varios servicios de Copernicus.
Por ahora, lo confirmado es el inicio exitoso de esa transición: se adquirió la señal, el satélite se separó de su lanzador y desplegó su panel solar. La función operativa de Sentinel-3C sigue pendiente de las maniobras previstas y de la puesta en servicio. El cambio para los servicios de Copernicus llegará cuando ese proceso termine y el satélite pueda asumir el papel previsto junto a Sentinel-3A y Sentinel-3B.



