El 2 de junio de 2026, el Observatorio Europeo Austral (ESO) informó de las pruebas más sólidas hasta ahora de que algunos exoplanetas podrían tener campos magnéticos. El resultado procede de las mediciones de la velocidad del viento en siete gigantes gaseosos muy calientes, parecidos a Júpiter y situados fuera del Sistema Solar.

Una comparación entre siete mundos extremos

Los siete planetas orbitan estrellas distintas a muy poca distancia. Todos están bloqueados por marea, por lo que un hemisferio permanece orientado hacia su estrella: tienen un lado diurno abrasador, un lado nocturno gélido y un contraste térmico enorme en la atmósfera.

Esa configuración común permite comparar siete sistemas planetarios en condiciones parecidas. La muestra no depende de un único objeto inusual y deja ver un patrón concreto: los planetas más calientes presentan los vientos más lentos dentro del conjunto observado.

El calor no explica por sí solo la desaceleración

Las velocidades atmosféricas medidas van desde unos 7.200 kilómetros por hora hasta más de 25.000 kilómetros por hora, según el informe del ESO. Incluso el límite inferior queda muy por encima de los vientos más rápidos medidos en Júpiter, que alcanzan aproximadamente 1.500 kilómetros por hora.

La relación entre temperatura y velocidad resulta inesperada. Si solo se tuviera en cuenta el calentamiento, las atmósferas más calientes podrían parecer candidatas a generar flujos más rápidos. En cambio, el viento se ralentiza a medida que aumenta la temperatura dentro de esta muestra, y el ESO considera que la explicación más coherente es la influencia de campos magnéticos planetarios.

La fuerza magnética se estima a partir de la atmósfera

El ESO presenta el trabajo como la primera medición sólida del magnetismo en planetas que orbitan estrellas distintas del Sol. Los campos estimados serían unas cuatro veces más intensos que los de Saturno y aproximadamente la mitad de los de Júpiter. Esas referencias sitúan la posible intensidad magnética en una escala comparable con la de los gigantes gaseosos del Sistema Solar.

El resultado combina datos de ESPRESSO, instalado en el Very Large Telescope del ESO, en el desierto de Atacama (Chile), con observaciones de un instrumento similar del Gemini North, en Hawái. La utilización de ambos observatorios respalda la comparación entre los siete planetas y permite relacionar sus vientos con sus temperaturas.

Una señal indirecta, no una detección visual

La velocidad del viento no constituye una observación directa de un campo magnético. Los campos se estiman a partir del comportamiento atmosférico registrado en el conjunto de planetas, de modo que la conclusión depende de la interpretación de ese patrón.

Por eso, el alcance del resultado queda ligado a la muestra medida. Siete planetas ofrecen una base comparativa más amplia que una medición aislada, pero no permiten afirmar automáticamente que todos los Júpiter calientes sean magnéticos. El propio ESO mantiene esa cautela al señalar que estos exoplanetas podrían tener campos magnéticos.

El avance es concreto: el clima atmosférico de estos mundos aporta una señal medible para estudiar su magnetismo más allá del Sistema Solar. La investigación amplía las herramientas disponibles para analizar cómo responden los exoplanetas sometidos a una irradiación intensa, aunque la confirmación de los campos propuestos sigue dependiendo de esta interpretación atmosférica.

Fuentes oficiales