Desde la órbita terrestre baja, la atmósfera parece casi imposiblemente fina. Esa franja contiene ahora un registro denso de aerosoles, vapor de agua y gases de efecto invernadero.

Un sistema de observación conectado

Los investigadores combinan pasadas de satélites con boyas oceánicas y estaciones terrestres. El resultado es una cadena transparente de pruebas.