Se está desarrollando un El Niño fuerte que, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en su actualización del 31 de julio de 2026, se intensificará entre agosto y octubre de 2026. Durante ese periodo, el fenómeno debería convertirse en la influencia dominante sobre los patrones climáticos mundiales. La señal apunta a temperaturas superiores a lo normal en muchas regiones, aunque las perspectivas de lluvia divergen: algunas zonas afrontan una mayor probabilidad de condiciones húmedas y otras, un riesgo más elevado de sequía.

La señal climática se intensifica

Las previsiones multimodelo de la OMM indican que las anomalías de la temperatura media estacional de la superficie del mar podrían superar los 2,9 °C en regiones clave de vigilancia. Los océanos del planeta ya registran temperaturas excepcionalmente altas, y se espera que junto con El Niño se desarrolle un Dipolo positivo del océano Índico.

En ese patrón, el océano Índico occidental está más cálido de lo normal, mientras que la zona oriental está más fría. Esta configuración puede amplificar los riesgos regionales en la cuenca del océano Índico, entre ellos sequías, inundaciones e incendios forestales. Las temperaturas de la superficie del mar en el Atlántico tropical también se prevén por encima de la media, lo que añade otro factor al panorama climático estacional sin apuntar a un resultado mundial uniforme.

Temperaturas y lluvias seguirán caminos distintos

Para agosto-octubre, los mapas de la OMM muestran señales más fuertes de temperaturas superiores a la media en zonas que incluyen África, el sur de Europa, la península arábiga, el subcontinente indio, Asia oriental, América Central, el Caribe, el sur de África, gran parte de Sudamérica y Nueva Zelanda.

Las precipitaciones tienen un reparto diferente. Es más probable que superen lo normal en el Cuerno de África, partes de Asia Central, el sur de Europa, el oeste de Norteamérica al sur de los 45° N y el sureste de Sudamérica. En cambio, las condiciones más secas de lo normal son más probables en el subcontinente indio, el sur y el este de Australia, el sur de América Central y algunas zonas del Caribe, el noroeste de Sudamérica y el norte de Europa.

La consecuencia práctica afecta a Gobiernos, agencias humanitarias y sectores sensibles al clima. El mismo El Niño en desarrollo puede aumentar las perspectivas de lluvia en una zona y elevar la preocupación por la sequía en otra. Por eso, la señal mundial sirve para anticipar riesgos, pero no sustituye a la planificación local.

Qué margen deja todavía el pronóstico

Los mapas de la OMM muestran probabilidades para la temperatura y las precipitaciones medias de la estación; no garantizan las condiciones de un lugar concreto. Cada episodio de El Niño se comporta de forma diferente según su intensidad, duración y momento, además de su interacción con otros patrones climáticos. También pueden producirse fenómenos meteorológicos extremos cuando el ENSO es neutro, y los impactos pueden variar dentro de una misma región.

El Niño es la fase cálida de la oscilación natural El Niño-Oscilación del Sur, definida por temperaturas de la superficie del mar superiores a la media en el Pacífico ecuatorial central y oriental. Estos episodios suelen producirse cada dos a siete años y durar entre nueve y doce meses. Por lo general alcanzan su máximo entre noviembre y febrero, mientras que su influencia más fuerte sobre las temperaturas mundiales suele llegar al año siguiente.

La OMM coordina información climática y apoyo para la alerta temprana destinado a Gobiernos, agencias humanitarias, sectores sensibles al clima como la agricultura y la salud, y comunidades vulnerables. La organización había previsto una actualización completa sobre El Niño y La Niña a principios de septiembre. Sus categorías operativas son débil, moderado, fuerte y muy fuerte; «súper El Niño» no es una clasificación oficial.

La perspectiva para agosto-octubre ofrece una señal temprana para la planificación, no un pronóstico fijo para cada lugar. El punto decisivo es que los riesgos de lluvia y sequía pueden intensificarse al mismo tiempo en distintas partes del mundo, mientras que la actualización prevista para septiembre debía aportar el siguiente ajuste.

Fuentes oficiales