El 6 de julio de 2026, el Observatorio Europeo Austral anunció un análisis detallado de 3I/ATLAS realizado con el Very Large Telescope. Según ese anuncio, se trata del cometa interestelar más brillante observado hasta la fecha, una condición que ha permitido estudiar con mayor detalle una composición que no se formó en el Sistema Solar. El anuncio del ESO acompaña el resultado, descrito como la primera observación de este tipo de firmas químicas en un cometa formado fuera de nuestro sistema.
El VLT mide proporciones isotópicas inusuales
El equipo dirigido por la astrónoma Cyrielle Opitom, junto con Jean Manfroid y Damien Hutsemékers, utilizó el instrumento UVES, instalado en el VLT. Las mediciones se centraron en las proporciones isotópicas de carbono y nitrógeno presentes en moléculas de cianuro del gas que rodea al cometa.
Los isótopos son formas diferentes de un mismo elemento. La proporción entre ellos puede conservar información sobre el entorno donde se formó un objeto. En 3I/ATLAS, las proporciones de carbono y nitrógeno son inusualmente altas frente a las mediciones realizadas en cometas del Sistema Solar. Es esa comparación la que permite hablar de una firma química distinta, no una diferencia establecida de forma aislada.
La medición no identifica por sí sola el lugar de origen. Sí indica que el material de 3I/ATLAS probablemente se formó en las regiones exteriores de un antiguo sistema estelar alrededor de una estrella con baja metalicidad. Su historia de formación, por tanto, parece distinta de la que reflejan los cometas conocidos de nuestro sistema, aunque los datos no permiten señalar una estrella concreta.
Un tercer visitante para comparar otros sistemas
3I/ATLAS es solo el tercer objeto interestelar descubierto, después de 1I/ʻOumuamua y 2I/Borisov. Cada uno ofrece una oportunidad independiente para comparar material formado alrededor de otra estrella con el que conocemos en el Sistema Solar.
La importancia de esta observación está ligada a la rareza del objetivo. Los astrónomos no están examinando un cometa típico de nuestro vecindario, sino material que se formó fuera de él y después atravesó el Sistema Solar. Las proporciones isotópicas elevadas aportan una pista química sobre ese entorno lejano, pero no resuelven por completo su procedencia.
La edad del cometa también permanece abierta. Al margen de las mediciones isotópicas del VLT, estimaciones de varios estudios han sugerido que 3I/ATLAS podría tener más del doble de edad que el Sol. Esa posibilidad debe leerse como una estimación externa, no como una medición directa presentada por este análisis: si fuera correcta, su historia abarcaría una escala temporal muy superior a los 4.600 millones de años asociados al Sol.
El alejamiento del Sol reduce el tiempo disponible
3I/ATLAS se vuelve gradualmente más tenue a medida que se aleja del Sol. Esa evolución acerca el final de las observaciones con el VLT y reduce el margen para obtener nuevas mediciones durante su paso por el Sistema Solar.
El Observatorio Europeo Austral espera que su Extremely Large Telescope realice mediciones comparables de futuros objetos interestelares, incluidos visitantes menos brillantes que 3I/ATLAS. Esa perspectiva no prolonga la ventana actual, pero podría ampliar el número de cometas interestelares cuya química se pueda estudiar con detalle.
3I/ATLAS deja así una señal química poco habitual cuando se compara con los cometas del Sistema Solar y un límite claro para su interpretación. Sus proporciones isotópicas respaldan un origen probable en un entorno estelar antiguo y pobre en metales, pero no revelan una estrella concreta ni fijan definitivamente su edad. El cierre progresivo de la ventana del VLT convierte las próximas observaciones en una oportunidad acotada para precisar esas incógnitas.



