Copernicus utiliza datos de satélite para vigilar la calidad del aire y la composición de la atmósfera. El análisis publicado por EUMETSAT el 10 de febrero de 2026 sitúa este trabajo dentro del Servicio de Vigilancia de la Atmósfera de Copernicus (CAMS), implementado por el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo para la Comisión Europea.
La cuestión tiene una dimensión directa de salud pública. Según EUMETSAT, la contaminación atmosférica causa más de 1.200 muertes prematuras cada año entre los menores de 18 años en los países miembros de la Agencia Europea de Medio Ambiente o que cooperan con ella. Las observaciones espaciales no sustituyen al resto de sistemas de vigilancia, pero aportan mediciones repetidas que CAMS puede integrar en una visión más amplia de la atmósfera.
De la observación orbital al análisis de CAMS
CAMS opera sistemas destinados a comprender, predecir y analizar los cambios en la composición atmosférica. Para ello, EUMETSAT proporciona datos de satélites geoestacionarios y de órbita polar capaces de medir aerosoles y gases traza.
La combinación de ambas perspectivas permite seguir distintas señales atmosféricas a lo largo del tiempo. En lugar de depender de una única observación, el servicio reúne mediciones obtenidas desde posiciones orbitales diferentes y las incorpora a sus análisis.
La misma infraestructura respalda aplicaciones con objetivos distintos. EUMETSAT cita la vigilancia de incendios forestales y el seguimiento del metano y del dióxido de carbono. En todos esos casos, la aportación básica de los satélites es observar cambios en la composición atmosférica que después pueden analizarse junto con otros datos.
Sentinel-4 y Sentinel-5 aportarán mediciones diferentes
Copernicus Sentinel-4 está previsto para medir aerosoles, dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre y ozono desde el satélite Meteosat Third Generation Sounder 1. Sus observaciones representan el componente geoestacionario descrito en el análisis de EUMETSAT.
Copernicus Sentinel-5 proporcionará mediciones complementarias desde la órbita terrestre baja a bordo de Metop Second Generation A1. Entre sus observaciones se incluyen el metano y el monóxido de carbono.
Metop-SGA1 despegó desde Kourou el 13 de agosto de 2025 a las 02:37 CEST. La primera imagen presentada de su instrumento 3MI está fechada el 28 de agosto de 2025.
La diferencia entre ambas misiones es relevante: Sentinel-4 está asociado a mediciones geoestacionarias de varios contaminantes, mientras que Sentinel-5 aportará observaciones desde la órbita terrestre baja, incluidos gases como el metano y el monóxido de carbono. No son fuentes intercambiables de una misma medición, sino piezas distintas de una arquitectura de observación más amplia.
El metano ya se vigila con TROPOMI
La vigilancia actual del metano ya utiliza el Methane Hotspot Explorer de CAMS. El servicio emplea observaciones del instrumento TROPOMI, instalado a bordo de Copernicus Sentinel-5 Precursor.
Este caso muestra cómo una medición orbital puede convertirse en una herramienta de vigilancia operativa. Al mismo tiempo, las capacidades previstas de Sentinel-4 y Sentinel-5 ampliarán las aportaciones disponibles para el análisis de gases y aerosoles, sin eliminar la función específica de los instrumentos que ya están en uso.
CO2M ampliará la red a partir de 2027
El primer satélite de la misión Copernicus Anthropogenic Carbon Dioxide Monitoring, conocida como CO2M, tiene previsto su lanzamiento en 2027. La misión se incorporará a las observaciones Sentinel existentes y planificadas descritas por EUMETSAT.
La evolución inmediata es, por tanto, la expansión de una red de observación, no la llegada de un único satélite destinado a sustituir a los demás. CAMS ya utiliza TROPOMI para su servicio de puntos calientes de metano; Sentinel-4 y Sentinel-5 definen aportaciones planificadas adicionales; y CO2M mantiene su lanzamiento previsto para 2027.
El alcance de cada misión seguirá dependiendo de la señal atmosférica que su instrumento esté diseñado para observar. Esa división de funciones es la que permite a Copernicus combinar datos sobre calidad del aire, aerosoles, gases traza, incendios forestales y dióxido de carbono dentro de un mismo sistema de análisis.



