El , la Agencia Espacial Europea describió la campaña de pruebas que preparaba al Ariane 6 para su primer lanzamiento. La ESA situó ese vuelo en 2024, aunque la actualización no fijó un día concreto. Los trabajos se repartían entre Europa: las pruebas de propulsión de la etapa superior continuaban en Alemania, mientras el puerto espacial europeo de la Guayana Francesa concentraba las operaciones de la plataforma.
El vehículo y la plataforma se probaban como un conjunto
En el puerto espacial, el pórtico móvil se había retirado de la plataforma de lanzamiento durante el verano. El cohete quedaba así expuesto a la intemperie mientras los equipos seguían comprobando tanto el lugar de lanzamiento como el propio Ariane 6. La preparación no se limitaba a revisar el vehículo fuera de su entorno operativo: también incluía la infraestructura que debía acompañarlo durante la cuenta atrás.
El motor Vulcain 2.1 de la etapa principal ya había completado una serie de pruebas de encendido en caliente. En ellas participaron al mismo tiempo el cohete y el sistema terrestre completo. La campaña permitía comprobar la conexión entre el hardware del Ariane 6 y las instalaciones de lanzamiento dentro de una misma operación, en vez de reservar esa interfaz para una verificación final separada.
Los equipos también ensayaron el llenado de los tanques y la ejecución de las cuentas atrás. A esas tareas se sumaron las pruebas del sistema de agua destinado a amortiguar las vibraciones. En conjunto, los ensayos reproducían la secuencia de procedimientos que debía funcionar el día del lanzamiento, desde la preparación del vehículo hasta la activación de los sistemas de la plataforma.
La etapa superior seguía bajo examen en Alemania
La propulsión del Ariane 6 no terminaba en el Vulcain 2.1. En el centro de ensayos del DLR en Lampoldshausen continuaban las pruebas del motor Vinci, instalado en la etapa superior y capaz de reiniciarse, junto con las de la Unidad de Potencia Auxiliar (APU).
La distribución geográfica reflejaba la cantidad de elementos que debían coordinarse. La Guayana Francesa reunía las actividades de la plataforma y de los sistemas terrestres; Lampoldshausen se centraba en la propulsión de la etapa superior y en la APU. El desarrollo de la campaña implicaba, por tanto, comprobar partes conectadas del sistema de lanzamiento en distintos centros europeos.
La actualización respaldaba el objetivo, pero no cerraba el calendario
La ESA afirmó que las pruebas terminarían pronto y que el Ariane 6 volaría después. Esa formulación señalaba una fase avanzada de preparación, pero no equivalía a confirmar que el lanzamiento ya se hubiera producido ni aportaba una fecha exacta. El objetivo de volar en 2024 seguía siendo la referencia disponible, con el calendario definitivo todavía sin concretar.
Para quienes seguían la llegada del Ariane 6, el avance estaba en la amplitud de los ensayos: encendidos de motores, llenado de tanques, cuentas atrás, amortiguación de vibraciones, pruebas del Vinci y trabajos con la APU. Todos formaban parte de una campaña que debía validar conjuntamente el vehículo y los sistemas terrestres. La actualización de diciembre mostraba que esa preparación avanzaba hacia el primer vuelo previsto para 2024, pero aún dejaba pendiente la fecha exacta y el resultado del lanzamiento.



